Hay momentos en la vida cotidiana que, por su genuina sencillez, tienen el poder de detenernos en seco. Pequeños paréntesis en la rutina que se despliegan con la sorpresa de un truco de magia inesperado. Tal es el caso de lo que le sucedió a una chica en un cruce de ciudad, una historia que no solo merece ser contada, sino también ser vista. Y, casualmente, hay un video justo aquí que captura esa pura magia.

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