Era un día común y corriente, con un sol resplandeciente. Pero lo que un conductor no esperaba era que su rutinario trayecto sería interrumpido por un pequeño héroe inesperado, uno de esos que nos recuerdan la magia de la vida cotidiana. Y, aunque las palabras no pueden hacer justicia a la emoción del momento, hay un video a continuación que lo hace.

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